Si pretendes abandonar la plancha existe un método infalible para tener la ropa lista para doblar.
reemplazo de hierro
Planchar requiere tiempo, energía y, nada menos, consumo de electricidad. En esta época en la que intentamos en la medida de lo posible evitar facturas elevadas, muchas veces buscamos métodos alternativos para evitar el uso de algunos electrodomésticos. En el caso del hierro, existe un método infalible para abandonarlo. Veamos de qué se trata

Cómo evitar la plancha

Cada vez más personas intentan evitar el hierro. No son por una cuestión económica sino también por el tiempo que lleva planchar la ropa y el desperdicio de energía. Hay quienes confían en la secadora, que en la mayoría de los casos produce prendas suaves y con muy pocas arrugas.
Evita el hierro
Sin duda, una de las soluciones más habituales consiste en elegir un lavado antiarrugas, si la lavadora lo prevé, o programar un ciclo de centrifugado de algunas revoluciones. Otra solución muy adoptada y muy útil para la mayoría de prendas es tender bien la ropa, sacarla de la lavadora nada más terminar el lavado y, si es necesario, colgarla en perchas. Un truco para compensar los cuellos o puños que no queden del todo bien podría ser “plancharlos” con una plancha de pelo, sólo para recoger lo que pueda salir de la chaqueta o el jersey. Pero por si esto fuera poco, existe un método que se puede utilizar con ropa recién lavada, y que implica el uso de productos normalmente presentes en todos los hogares.
colgar bien la ropa

El método “hágalo usted mismo” para eliminar el uso de la plancha

El método propuesto a continuación es simple de implementar e igualmente simple de usar. Lo único que necesitarás es agua, vinagre blanco, un poco de acondicionador para el cabello, preferiblemente blanco, y un recipiente con dosificador en spray. El procedimiento consiste en disolver una cucharada de vinagre blanco y una cucharadita de acondicionador para el cabello en una taza y media de agua. Mezcla todo bien y vierte la solución en un recipiente con el pulverizador. Para utilizar este método es imprescindible tender bien la ropa una vez finalizado el ciclo de lavado de la lavadora o, si se utiliza, de la secadora. Si quedan arrugas en las prendas, una vez secas puedes utilizar la mezcla hecha. Para ello tendrás que colgar la ropa en una percha y empezar a rociar la solución en las partes que tengan arrugas. Ahora solo te queda esperar a que se seque por completo para comprobar que las arrugas han desaparecido. Un método similar también resulta útil para colgar sábanas arrugadas. Use una taza de agua caliente para verter en la botella rociadora y 1 cucharadita de suavizante de telas. Mezclar todo bien y luego rociarlo sobre las hojas arrugadas. Es importante que la boquilla pulverizadora no tenga chorro de goteo sino que sea muy uniforme. En este punto procede a extender las hojas a mano y espera a que se sequen.