La forma más simple y efectiva de conservar el ajo está aquí. No se echará a perder durante todo el año. Si sigues mi método, podrás disfrutar de ajo fresco durante todo el año.

Como dice el refrán, “Ninguna comida está completa sin ajo”. El ajo es un ingrediente común pero mágico, imprescindible en casi todas las cocinas familiares. Su aroma único y su alto valor nutricional realzan el sabor de cada plato, convirtiéndolo en un elemento esencial en nuestra cultura gastronómica. Ocupa una posición clave en nuestra cocina diaria.

Cuando llega el otoño, muchas personas enfrentan el dilema de comprar una gran cantidad de ajo fresco y no saber cómo conservarlo por largo tiempo. ¿Tenemos que ir al mercado cada vez que cocinamos para comprar unos pocos dientes de ajo fresco? La solución es mucho más sencilla de lo que parece.

Aquí te enseño cómo evitar que el ajo brote o se seque. Primero, preparamos una toalla de papel, espolvoreamos un poco de bicarbonato de sodio sobre ella, agregamos un poco de sal y luego envolvemos bien el ajo en la toalla de papel. Asegúrate de que quede bien ajustado para evitar que se derrame, y fíjalo con una banda elástica. De esta manera, tenemos una bolsa a prueba de humedad lista para almacenar el ajo.

Muchos alimentos envasados contienen desecantes para evitar que la humedad del ambiente los eche a perder. La combinación de sal y bicarbonato de sodio en una proporción 1:1 actúa de manera similar a un desecante. De esta forma, el ajo no se secará con el tiempo y evitará el proceso de germinación. Para mantenerlo en perfecto estado, solo necesitamos sellar bien la abertura del paquete, ya que el ajo necesita temperatura, humedad y aire para brotar.

La sal tiene un efecto bactericida, mientras que el bicarbonato de sodio absorbe eficazmente la humedad, manteniendo el ajo seco. Si el ajo no puede absorber agua, no se dan las condiciones para la germinación y, por lo tanto, no brotará. Además, la sal también ayuda a desinfectar y esterilizar el ajo, evitando que se pudra o se seque, lo que prolonga su tiempo de almacenamiento.

Método 2: Si el ajo que compramos tiene la piel suelta o se ha desprendido, podemos separarlo en dientes pequeños sin quitar la piel externa. Esto permite ahorrar espacio y facilita el almacenamiento.

Para conservarlo, preparamos un frasco hermético, asegurándonos de que esté completamente seco y limpio. Luego, colocamos los dientes de ajo dentro del frasco hasta llenarlo, cerramos bien la tapa y lo sellamos completamente, evitando la circulación de aire. Este método funciona al mantener el ajo en un ambiente seco y sellado, lo que inhibe el crecimiento de los brotes. En un estado sin oxígeno y seco, el ajo puede conservarse en perfecto estado durante un año sin brotar ni enmohecerse.

Es fundamental asegurarse de que cada diente de ajo esté en buen estado antes de almacenarlo. Si uno solo está en mal estado, podría afectar a los demás. Este método de almacenamiento en frascos sellados no solo evita la humedad, sino que también reduce la pérdida de agua en el ajo, evitando que se seque.

Si decides usar este método, recuerda siempre cerrar bien el frasco después de cada uso. Si no estás seguro de que el sellado es perfecto, puedes cubrir la boca del frasco con una envoltura de plástico antes de cerrarlo con la tapa.

Método 3: Si necesitas pelar una gran cantidad de ajo, hay una forma rápida y fácil de hacerlo. Solo debes sujetar un diente de ajo entre el índice y el pulgar, presionar suavemente ambos extremos y la piel se romperá sola. Luego, simplemente retira la piel exterior con un movimiento rápido. Así evitarás dañar los dientes de ajo y ahorrarás mucho tiempo.

Una vez pelado el ajo, podemos almacenarlo en una bolsa sellable. Introducimos los dientes de ajo en la bolsa, la extendemos sobre la mesa, presionamos para eliminar el aire y sellamos la abertura. Esto evita la entrada de aire y humedad. Luego, guardamos la bolsa en el refrigerador. Debido al fuerte olor del ajo, almacenarlo de esta manera ayuda a evitar que afecte otros alimentos en la nevera.

Si deseas conservar ajo picado, puedes utilizar un procesador de alimentos para triturarlo según tu preferencia. Luego, colócalo en una bolsa sellable, sin llenarla por completo. Extiende la bolsa sobre la mesa, presiona suavemente para eliminar el aire, sella bien la abertura y nivela el ajo con una cuchara. Puedes volver a abrir un poco la bolsa para eliminar el aire restante antes de sellarla definitivamente.

Este método permite conservar el ajo picado en la nevera hasta por un año sin que se eche a perder. Cuando necesites usarlo, solo tendrás que sacar la cantidad necesaria. Es un método muy práctico, que evita la molestia de pelar y picar ajo cada vez que cocines.

El ajo en polvo también es una excelente opción para conservarlo. Su aroma y sabor lo hacen ideal para sazonar diversos platillos. Si eres amante del ajo, podrías considerar preparar ajo en polvo en casa y almacenarlo correctamente, evitando la necesidad de procesarlo repetidamente.

Siguiendo estos sencillos métodos, podrás conservar el ajo durante mucho tiempo sin que brote ni se eche a perder. Así, podrás disfrutar de su sabor y propiedades hasta la próxima cosecha, sin desperdiciar ni un solo diente. La clave está en un buen almacenamiento y en aprovechar al máximo los ingredientes para vivir de manera eficiente y organizada.