Al comprar plátanos, ¿deberías elegir los rectos o los curvados? No te dejes engañar por vendedores poco honestos. La diferencia entre ellos es considerable, y no deberías comprarlos al azar en el futuro. Muchos amigos han experimentado esta situación.
Puede que hayas elegido un plátano que luce bien, pero al probarlo descubres que no es fragante, es astringente y duro. Actualmente, el precio de las frutas se ha disparado, y salir a comprar puede costar bastante dinero. Sería una lástima gastar en una fruta insípida bajo estas circunstancias. Por eso, aquí te comparto algunos consejos para que elijas plátanos deliciosos cada vez. Hay tres aspectos importantes que debes conocer al momento de comprar plátanos.
Uno de los errores más comunes es juzgar por la apariencia. Aunque un plátano luzca bonito y de buen color, a menudo es duro y difícil de comer. En cambio, los plátanos con manchas y apariencia menos atractiva suelen ser más suaves, dulces y sabrosos. Por lo tanto, la forma correcta de elegir plátanos es la siguiente.
Primero, observa la forma del plátano. Los plátanos tienden a crecer rectos cuando están inmaduros, protegidos por las grandes hojas de la planta. Sin embargo, a medida que maduran y crecen, comienzan a curvarse hacia la luz del sol. Este es un proceso natural conocido como fototropismo positivo. Si los plátanos se recolectan antes de tiempo, es probable que tengan una forma más recta, lo que indica que están menos maduros. Por lo tanto, es mejor optar por plátanos curvados, ya que suelen ser más maduros y sabrosos.
En segundo lugar, revisa la piel del plátano. Un plátano maduro debe tener un color amarillo con ligeros toques verdes y pequeñas manchas en la superficie conocidas como “manchas de ciruela”. Estas indican una madurez natural y un sabor dulce y suave. Si un plátano no tiene ninguna mancha, es probable que haya sido madurado artificialmente. Sin embargo, si las manchas son demasiado grandes o negras, podría ser una señal de daño por congelación, presión o almacenamiento prolongado, lo que indica que el plátano está en mal estado. Además, observa los bordes del plátano. Los plátanos maduros naturalmente suelen tener un aspecto redondeado y sin aristas. Si al tocarlo se siente duro y tiene bordes angulares, probablemente ha sido madurado con productos químicos y no se encuentra en su mejor estado.
Otro punto a considerar es el aroma. Los plátanos maduros emiten un aroma dulce característico. Cuanto más fuerte sea este olor, más maduros estarán. Si el aroma es desagradable o penetrante, puede deberse a un exceso de productos químicos utilizados en su conservación. En ese caso, es mejor evitar su compra.
Además, se recomienda hacer una ligera prueba de tacto. Al presionar suavemente el plátano, este debe sentirse suave y elástico de manera uniforme. Si se siente duro o con irregularidades, es probable que no esté completamente maduro o que haya sido madurado artificialmente. Recuerda presionar con suavidad para no dañar la fruta.
Un detalle importante es observar el color del tallo. El proceso de maduración del plátano inicia en la punta y finaliza en el tallo. Si el tallo está completamente amarillo, es señal de que el plátano está en su punto óptimo de maduración y sabor.
Ahora bien, ¿cómo conservar los plátanos para que duren más tiempo sin pudrirse ni ennegrecerse? Primero, es importante lavar los plátanos para eliminar residuos de agentes maduradores y prolongar su vida útil. Antes de lavarlos, revisa si hay daños en la piel. Si los hay, consúmelos pronto. Luego de lavarlos, sécalos bien con papel absorbente para eliminar toda la humedad.
Después, corta la parte negra del tallo con cuidado, retirando solo una capa delgada. Luego, envuelve el tallo en papel de aluminio o plástico. Esto ayuda a retrasar el proceso de maduración, ya que el plátano libera gas etileno principalmente por su tallo. Al sellar esta parte, se inhibe la producción de etileno, se reduce el riesgo de proliferación de bacterias y se prolonga la frescura del plátano.
No es necesario refrigerar los plátanos; basta con mantenerlos a temperatura ambiente en un lugar seco y fresco. También se recomienda colocarlos boca abajo para reducir la presión sobre la fruta y evitar que se dañen. De esta manera, pueden mantenerse en buen estado durante una semana.
Es importante señalar que guardar plátanos en el refrigerador no es recomendable, ya que son frutas tropicales y pueden sufrir daños por el frío cuando la temperatura baja de 10°C. El daño se manifiesta en un oscurecimiento de la cáscara y en la incapacidad del fruto para madurar adecuadamente. El frío también promueve el pardeamiento enzimático, lo que oscurece la piel y puede causar que la fruta se deteriore más rápido.
Además, los plátanos refrigerados liberan más gas etileno, lo que puede irritar el sistema digestivo y provocar molestias como diarrea. Por ello, es mejor conservarlos fuera del refrigerador siguiendo los consejos mencionados.
Con estos tips, ahora podrás elegir y conservar plátanos de la mejor manera, disfrutando siempre de su sabor dulce y textura suave.