El romero (Rosmarinus officinalis) es una hierba resistente, aromática y muy apreciada tanto en la cocina como en el jardín, además de destacar por su valor ornamental y su resistencia natural a plagas. Aunque cultivarlo desde semilla suele ser lento e incierto, la propagación por esquejes—especialmente los lignificados—es un método mucho más rápido y fiable. Estos esquejes se obtienen de las partes maduras y endurecidas de la planta; requieren un poco más de cuidado que los esquejes tiernos, pero suelen producir ejemplares más fuertes y duraderos.

Si quieres multiplicar tus plantas de romero o conservar una variedad en particular, la propagación por esquejes lignificados es una opción práctica y económica. A continuación, encontrarás una guía paso a paso para hacerlo con éxito.


¿Por Qué Elegir Esquejes Lignificados?

Los esquejes lignificados provienen de tallos maduros y de color marrón, normalmente cerca de la base de la planta, donde el crecimiento ya se ha endurecido. En comparación con los tallos verdes y tiernos, estos:

  • Son más resistentes a enfermedades.

  • Dan lugar a plantas más vigorosas.

  • Enraízan más lentamente, pero con mayor tasa de supervivencia a largo plazo.

Este método resulta ideal si vas a podar un romero ya establecido o si la base de la planta se ha vuelto leñosa con el tiempo.


Paso 1: Selecciona Tallos Sanos y Maduros

El mejor momento para tomar esquejes es desde finales de primavera hasta principios de otoño, cuando la planta está en crecimiento activo y no sufre de calor o frío extremos.

Busca tallos que sean:

  • De 10–15 cm de largo.

  • Marrones y leñosos en la base.

  • Verdes y flexibles en la punta.

Evita los tallos demasiado viejos o quebradizos, ya que enraízan con dificultad.


Paso 2: Toma y Prepara los Esquejes

Con tijeras de podar limpias y afiladas, corta justo por debajo de un nudo (punto donde se unen las hojas al tallo). Cada esqueje debe medir unos 12–15 cm.

Luego:

  • Retira las hojas de la mitad inferior, dejando solo algunas en la parte superior.

  • Raspa suavemente un pequeño tramo de la corteza en la base para exponer el cambium, lo que estimula la formación de raíces.

  • (Opcional) Sumerge la base en hormona de enraizamiento; aunque el romero puede enraizar sin ella, aumenta las probabilidades de éxito.


Paso 3: Elige el Medio de Enraizamiento

La manera más común es enraizar en sustrato, especialmente con esquejes lignificados. Necesitarás:

  • Una maceta o bandeja con orificios de drenaje.

  • Un sustrato ligero y bien drenado (mezcla para cactus o mitad perlita y mitad turba).

Humedece el sustrato antes de plantar. Inserta cada esqueje hasta la mitad de su longitud (unos 5 cm) y presiona suavemente alrededor para fijarlo.

También es posible enraizar en agua, aunque los esquejes lignificados tienen más riesgo de pudrirse en este método, por lo que se recomienda el sustrato.


Paso 4: Crea el Ambiente Adecuado

Coloca las macetas en un lugar cálido y luminoso, pero con luz indirecta. Evita el sol directo en esta fase, ya que puede estresar al esqueje. Mantén el sustrato ligeramente húmedo, nunca encharcado.

Para aumentar la humedad:

  • Cubre la maceta con una bolsa de plástico transparente o una cúpula.

  • Usa una bandeja con agua cerca o pulveriza ligeramente a diario.

Asegúrate de que haya algo de ventilación para prevenir moho.


Paso 5: Vigila y Espera el Enraizamiento

Los esquejes lignificados de romero suelen tardar entre 4 y 8 semanas en enraizar. Sabrás que lo han conseguido si ves brotes nuevos o si al tirar suavemente notas resistencia.

Durante este tiempo:

  • No remuevas ni saques los esquejes.

  • Mantén la paciencia: el proceso es más lento que con esquejes tiernos.

Cuando tengan raíces establecidas:

  • Retira la bolsa o cúpula de humedad.

  • Ve acostumbrándolos poco a poco a más luz.

  • Riega con menos frecuencia pero en mayor cantidad para fortalecer el sistema radicular.


Paso 6: Trasplanta y Cuida la Nueva Planta

Tras unos dos meses, o cuando las raíces estén firmes, podrás trasplantar los esquejes a una maceta mayor o directamente al jardín.

Elige un lugar soleado y con suelo bien drenado. El romero prospera con sol pleno y prefiere condiciones secas antes que exceso de agua. Evita el riego excesivo, especialmente en las plantas jóvenes que aún se están adaptando.


Consejos de Éxito

  • Usa siempre herramientas limpias y recipientes desinfectados.

  • No todos los esquejes enraizarán; toma varios para aumentar las probabilidades.

  • Si cultivas en interior, utiliza luz artificial suplementaria en invierno.

  • Pellizca las puntas de crecimiento cuando la planta se establezca para fomentar un porte más compacto y frondoso.


Conclusión

Propagar romero a partir de esquejes lignificados es un método sencillo y gratificante para ampliar tu jardín de hierbas. Aunque requiere algo de paciencia, el resultado es una planta resistente, lista para usarse en la cocina, como arbusto ornamental o incluso como seto aromático. Con el ambiente adecuado y los cuidados correctos, tus esquejes se transformarán en romeros vigorosos que te acompañarán durante años.