Cuando salteamos verduras, a menudo nos gusta añadir un poco de carne magra. Sin embargo, muchas veces la carne queda seca, dura y difícil de masticar. Hoy voy a enseñarte un truco sencillo para que la carne quede tan tierna como el tofu, ¡tan suave que incluso los ancianos sin dientes podrán comerla sin problema! Todo el proceso solo requiere dominar tres técnicas clave para lograr este resultado.
Primer truco: Cortar en contra de la fibra
Cuando cortes carne de cerdo, siempre debes hacerlo en contra de la fibra. Toda carne magra tiene su propia textura, y debemos cortar las fibras musculares para acortarlas lo más posible. Cuanto más delgadas sean las rebanadas, más tierna y delicada quedará la carne.
Antes de cortarla, coloca la carne de cerdo en el congelador durante unos 10 minutos. Esta congelación rápida ayuda a eliminar la acidez de la carne, haciéndola más saludable y preservando su sabor natural. Además, facilita el corte en rebanadas finas.
Segundo truco: Marinar con agua de cebolleta y jengibre
Después de cortar la carne, colócala en un bol grande. Prepara cebolletas y jengibre: corta el jengibre en rodajas y la parte verde de la cebolleta en pequeños trozos. Muchas personas saben que la cebolleta y el jengibre ayudan a eliminar el olor a carne, pero lo que pocos saben es que el jugo de jengibre es un ablandador natural de carne.
Pon las cebolletas y el jengibre en un bol, añade algunos granos de pimienta de Sichuan y vierte agua hirviendo para liberar el aroma. Remueve con palillos y deja que se enfríe hasta una temperatura tibia. Luego, exprime y frota las cebolletas y el jengibre en el agua para extraer todos sus nutrientes.
Cuela el agua de cebolleta y jengibre y agrégala poco a poco a la carne en el bol, mezclando con la mano en lugar de usar palillos. Siempre mezcla en una sola dirección; si cambias de dirección, la carne soltará el agua absorbida. ¡Pruébalo y verás la diferencia!
Evita añadir sal en esta etapa, ya que la sal extrae la humedad y hará que la carne quede seca. Si prefieres un sabor más fuerte, puedes añadir un poco de salsa de soja ligera. Sigue agregando el agua de cebolleta y jengibre en pequeñas cantidades, permitiendo que la carne la absorba completamente antes de agregar más. Un chef experimentado puede hacer que la carne absorba hasta la mitad de su peso en agua. Cuanta más humedad retenga la carne, más tierna y jugosa quedará.
Una vez que la carne haya absorbido suficiente líquido, añade un poco de almidón (de papa, trigo o maíz, cualquiera sirve). Esto ayudará a sellar la humedad y mejorará la textura sedosa de la carne. Mezcla bien en la misma dirección y deja marinar por unos 5 minutos.
Tercer truco: Hervir la carne en agua caliente
Pon a hervir una olla con agua y añade un poco de aceite de cocina. No viertas toda la carne de una vez. Si lo haces, el almidón que recubre la carne se disolverá en el agua y no podrá retener los jugos. En su lugar, agrega las rebanadas de carne una por una mientras mantienes el agua en ebullición.
Si agregas demasiada carne a la vez, la temperatura del agua descenderá a 60-70°C (140-158°F), lo que no es suficiente para gelatinizar el almidón. La clave es mantener una alta temperatura mientras agregas la carne poco a poco.
Después de agregar toda la carne, revuelve suavemente con una espumadera para evitar que las rebanadas se peguen. Cocina durante aproximadamente un minuto, ya que las rebanadas finas se cocinan rápidamente en agua hirviendo. Luego, apaga el fuego y retira la carne de inmediato.
Observa el resultado final: una carne sorprendentemente suave y tierna, pero todavía elástica y jugosa. Puedes usar esta carne para salteados, sopas, frituras crujientes o platos como “carne en agua picante” estilo Sichuan. ¡Es perfecta para cualquier receta!
Comprobando la ternura
Quizá te preguntes: “¿Cómo sabemos si la carne es realmente tan tierna como el tofu?”. Prueba este experimento: coloca la carne en una tabla de cortar y presiona suavemente con el lado de un cuchillo. ¿Ves? Se deshace fácilmente en una pasta, igual que el tofu.
Este método hace que la carne sea tan tierna que incluso los ancianos sin dientes y los niños pequeños podrán comerla sin problema.
Receta rápida y deliciosa con esta carne tierna
Ahora que tenemos nuestras rebanadas de carne perfectamente preparadas, hagamos un plato delicioso y fácil.
- Pica finamente algunos chiles rojos y verdes.
- Pica dos dientes de ajo y corta la parte blanca de la cebolleta en pequeños trozos.
- Calienta un poco de aceite y viértelo sobre los chiles, el ajo y la cebolleta para liberar su fragancia.
- Añade 1 cucharadita de sal, 1 cucharadita de azúcar, 2 cucharadas de salsa de soja y 2 cucharadas de aceite de chile casero. Mezcla bien.
- Vierte esta salsa sobre las rebanadas de carne y… ¡listo!
El resultado: una carne jugosa, sabrosa y que se deshace en la boca, rebosante de aroma y sabor.
Resumen final – Las tres técnicas clave
- Cortar en contra de la fibra – Esto hace que la carne sea más fácil de masticar.
- Marinar con agua de cebolleta y jengibre – Elimina el olor y ayuda a la carne a absorber humedad.
- Hervir en agua caliente agregando la carne poco a poco – Mantiene la textura tierna y jugosa.